Urgencias

enseí±anza

Se considera una urgencia psiquií¡trica :

Cualquier alteración emocional o de la conducta que puede producir daí±os a terceros o a sí­ mismos, por lo cual requiere de una intervención rí¡pida y eficaz por parte del médico dirigida a aliviar la situación inmediata.

      El tratamiento en estos casos corresponde a la psicoterapia de apoyo, tranquilizar al sujeto y aclarar el problema que origina la crisis. Se debe escuchar al paciente y permitir una catarsis personal. Es importante tener cuidado con la posibilidad de ganancias secundarias (no criticarlas). El ideal es el apoyo, pero sin llegar a la sobreprotección, estimulando las capacidades positivas del paciente y reforzar defensas psicológicas. Es de gran importancia el manejo ambiental del sujeto para evitar situaciones familiares como, por ejemplo, con un cambio temporal de casa, cese del trabajo por un tiempo y algunas otras medidas, todo lo cual permite evitar la cronificación de la patologí­a.
     El tratamiento farmacológico consiste en benzodiazepinas como el lorazepam (2 mg ev) o diazepam (1 ampolla cada 30-45 minutos hasta que el paciente se tranquilice, lo que se puede repetir). En otros casos se puede administrar clorpromazina 25 mg ev con 1 ampolla cada 45 minutos. Frente al fracaso de tratamiento se indica la hospitalización.
    A)  Agitación tóxica-orgí¡nica. Se produce por la acción de tóxicos o en el curso de enfermedades médicas, siendo de aparición brusca. En los casos de drogas y fí¡rmacos se produce por exceso, efectos, reacciones adversas o privación. Las etiologí­as orgí¡nicas se deben sospechare en las siguientes situaciones:
  • Inicio abrupto de los sí­ntomas.
  • Historia con cambio brusco de la personalidad.
  • Ausencia de morbilidad psiquií¡trica previa.
  • Adecuada adaptación antes de la crisis en cuanto a familiar, ambiente laboral y social.
  • Actitud egodistónica (manifestación de molestia o incomodidad frente a las situaciones).
  • Si hay alteración de conciencia.
  • Si hay antecedentes de uso y abuso de alcohol y drogas.
  • Antecedentes de traumatismo encéfalo-craneano y enfermedades del sistema nervioso central u otro sistema.
  • Si hay sí­ntomas de cuadros orgí¡nicos crónicos (demencia).
B) Las drogas capaces de causar agitación de este tipo incluyen:
  • Alcohol (delirium tremens y alucinosis).
  • Estimulantes.
  • Marihuana.
  • Alucinógenos.
  • Medicamentos (atropina, corticoides, fenitoina, barbitíºricos, fenotiazinas, antodepresivos tricí­clicos y disulfiram).
C) Algunas enfermedades que causan cuadros agudos de agitación son:
  • Epilepsia.
  • Hematoma subdural.
  • Psicosis puerperal.
  • Enfermedades infecciosas con fiebre alta (meningitis, fiebre tifoidea, etc.).
  • VIH con afectación cerebral.
  • Accidente vascular encefí¡lico, encefalopatí­a hipertensiva, insuficiencia vascular, hemorragia subaracnoidea.
  • Hipotiroidismo.
  • Hipoglicemia.
  • Insuficiencia hepí¡tica.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Tumores intracraneanos.
El tratamiento es similar a la agitación psicógena reactiva, con benzodiazepinas o clorpromazina.
Agitación psicótico-líºcidas: Corresponde a los cuadros afectivos (trastorno bipolar) y a las crisis de agitación esquizofrénicas. En el trastorno afectivo bipolar corresponde fundamentalmente a las crisis maní­acas, donde hay irritabilidad, cólera, verborrea y fuga de ideas, ideas grandiosas y ausencia de agotamiento. En las crisis esquizofrénicas hay agitación en las formas paranoides y hebefrénicas, aunque es posible encontrarla en cuadros catatónicos, especialmente en cuadros iniciales. En estos casos es mí¡s propio encontrar hiperactividad con discordancia ideo-afectiva, ideas bizarras, alteraciones del curso y contenido del pensamiento, manierismos, estereotipias, negativismo y risas inmotivadas.
En un paciente con urgencia psiquií¡trica debe evaluarse:
1. Estado biológico:  Evaluado a través de la entrevista médica, de un exí¡men fí­sico acucioso, examen neurológico completo y exí¡menes complementarios como electrocardiograma, electroencefalograma, etc. Desafortunadamente muchas veces cuando la sintomatologí­a es psiquií¡trica se deja de lado la evaluación fí­sica realizí¡ndose de manera superficial o simplemente no realizí¡ndose pasando por alto posibles etiologí­as orgí¡nicas que produjeron un abrupto cambio en el comportamiento de personas previamente estables.
2. Estado psicológico: Se hace realizando el examen mental intentando obtener un corte longitudinal lo mí¡s completo posible, con datos aportados por familiares en caso que el paciente no coopere.
3. Estado social: Evaluar el ambiente social, familiar, laboral, relación interpersonal, etc. Es importante indagar por pérdidas o cambios recientes de nivel social o interpersonal que pueden ser desencadenantes de la situación de urgencia.
Objetivos:
1.- Diagnosticar y tratar de resolver la emergencia lo mejor que se pueda, lo ideal es que la atención sea privada (lo cual no es muy factible de realizar en nuestros servicios de urgencia), con entrevista muy activa, apoyadora y convincente para el paciente y su familia. Muy importante es precisar que fue lo que causó la descompensación.
2.- Prevenir las recaí­das del paciente, asegurí¡ndonos que la sintomatologí­a vaya desapareciendo, con cita  pronta a un médico especialista. Puede hospitalizarse al paciente, pero no es obligatorio.
3.- Conectar al paciente y la familia con el equipo de salud mental o grupos de ayuda, grupos religiosos. Debe derivarse a un asistente social.
Sí­ndromes de Urgencia
1.- Agitación psicomotora:
Este paciente se presenta con agitación psicomotora de variable intensidad, a veces pudiendo exhibir ideación o comportamiento agresivo o destructivo hacia objetos o personas.
Agitación psicomotora reactiva o psicógena: Se produce en respuesta a situaciones vividas por el sujeto, con situaciones que siente que “le quedan grandes” o que no es capaz de controlarlas:
Forma disociativa-conversiva o histérica: Marcada angustia, hay fragilidad o debilidad psí­quica de trasfondo, puede verse en la limitación mental o cuadros con deterioro psico-orgí¡nico. Podemos distinguir: 1.- Crisis emocional: Llamadas “crisis de nervios”, hay ansiedad, ahogo, autoagresión, agresión a terceras personas, desmayos, risas, llantos. Es poco creí­ble, hay rí¡pida recuperación de estas molestias.
Crisis epileptiforme: Simulación de crisis epilépticas, son distinguibles de las epilépticas verdaderas ya que en general las crisis epileptiformes se producen en presencia de 3º personas, se caen suavemente al suelo, se muerden la punta de la lengua, no hay grito epiléptico, no hay relajación de esfinteres, etc.
Estado crepuscular: Hay alteración del nivel de conciencia, hay un afecto que domina el cuadro y a través de él se comunica con el exterior, puede ser erótico, mí­stico, puede haber ideas delirantes; puede haber un conflicto que produce el estado crepuscular por ejemplo: el primer acercamiento sexual, abuso sexual, etc.
Forma angustiosa aguda: Corresponderí­an a crisis de pí¡nico, se caracteriza por crisis repentinas y espontí¡neas de ansiedad; las manifestaciones mí¡s comunes son:
  • Intranquilidad.
  • Palpitaciones.
  • Dolor u opresión precordial.
  • Diarrea.
  • Sofocación o asfixia.
  • Mareo, vértigos e inestabilidad.
  • Sensaciones de irrealidad, extraí±eza o despersonalización.
  • Parestesias.
  • Oleadas de calor o frí­o.
  • Sudoración.
  • Desmayos.
  • Temblores.
Miedo a morir, a enloquecer o descontrolarse. Importante es realizar el diagnóstico diferencial con infarto agudo del miocardio, sí­ndrome de privación, hipertiroidismo.
Servicio de atención en:
Calle 11  Entre Rio Verde y Rio Atoyac  #1753,
Col.  Mexicali
Tel. 8 42 70 68
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